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El desarrollo armónico del niño

"Su sistema nervioso madura, los músculos se refuerzan y le permiten adoptar posiciones distintas"

Capìtulo 4 - Los progresos motores

CATEGORÍA: El desarrollo armónico del niño
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TIEMPO DE LECTURA: 7 min

Al nacer, el bebé carece de coordinación motora, con la excepción de los reflejos innatos de los que ya hemos hablado, y tampoco tiene la fuerza muscular necesaria para soportar el peso de la cabeza, que debe ser cuidadosamente sostenida cuando se le coge en brazos. Por esta razón, es preciso evitar los movimientos bruscos de sacudida, que, sin la capacidad de control del cuello, repercuten en la cabeza y pueden provocar graves daños en el cerebro y las retinas.

Con el paso de las semanas y los meses, gradualmente, su sistema nervioso madura, los músculos se refuerzan y le permiten adoptar posiciones distintas, además de realizar movimientos cada vez más intencionales.

Todavía deben transcurrir algunas semanas para que logre sostener la cabecita durante unos segundos cuando está en brazos de un adulto, así como elevarla cuando se le apoya sobre la barriga, en decúbito prono. Con el paso de las semanas y los meses, gradualmente, su sistema nervioso madura, los músculos se refuerzan y le permiten adoptar posturas diferentes, además de realizar movimientos cada vez más intencionales. Las nuevas conquistas influyen en su manera de relacionarse con lo que le rodea.

Verso i 3 mesi, steso nella culla, nella carrozzina o nella sdraietta, osserva incuriosito l’ambiente circostante, la giostrina o l’arco giochi e agita le braccia per riuscire a toccarli. Anche se ancora non ci riesce, i suoi sforzi stimolano lo sviluppo intellettivo e la coordinazione motoria. Quando poi li raggiunge e li tocca, e questi si muovono producendo suoni, il cervello del bambino inizia a creare i collegamenti necessari per costruire una sequenza, che poi guiderà i movimenti futuri delle sue braccia.

Alrededor de los cuatro meses, consigue aguantar la cabeza erguida y girarla cuando escucha voces o sonidos, o para seguir los movimientos de la mamá en la estancia.

Alrededor de los seis meses, logra mantener la espalda y el tronco cada vez más erguidos y, por lo tanto, permanecer sentado; primero, con un apoyo y, después, de forma autónoma. Desde esta posición, puede ver más objetos y nuevos espacios, así como seguir los movimientos de las personas que le cuidan. Son muchos estímulos distintos, que despiertan su curiosidad y le ayudan a crecer. A partir de este momento, impulsado por las ganas de conocer y descubrir, el niño realiza los ensayos generales para dar sus primeros pasos: rueda, repta, se desplaza con el culito y gatea.

Cada niño encuentra su manera de empezar a moverse en el espacio, experimentando diferentes estilos, a su propio ritmo. Son conquistas que suelen manifestarse de repente, acogidas por el estupor y la alegría de los papás. No obstante, no todos los niños alcanzan las mismas metas en los mismos tiempos. La velocidad del progreso es muy variable, y depende de la predisposición de cada niño a la experimentación, así como de las condiciones ambientales, las ocasiones de movimiento de las que disfruta y la motivación que recibe por parte de las personas que le cuidan.

La OMS publicó14 un esquema que comprende seis etapas fundamentales del desarrollo motor, y sitúa cada una de ellas en una ventana temporal más bien amplia, dentro de cuyos límites la mayoría de los niños alcanzan el hito determinado. Estas etapas son:

  1. Permanecer sentado sin apoyo.
  2. Gatear.
  3. Permanecer de pie con un apoyo.
  4. Caminar con la ayuda de un apoyo.
  5. Permanecer de pie sin apoyo.
  6. Caminar sin apoyo.

Los intervalos temporales para alcanzar estas metas tienen un mar-gen de varios meses y se solapan entre ellos. El significado de este esquema es que no existe una edad concreta a la que un niño debe aprender a caminar o permanecer sentado sin apoyarse, ni tampoco existe un orden estricto en las diferentes conquistas: algunos niños aprenden a estar de pie sin haber aprendido a gatear nunca.

No hay motivo para la preocupación, por lo tanto, si un niño no sabe estar de pie, mientras que el hijo de unos amigos que tiene la misma edad ya lo hace. En cualquier caso, el pediatra, con motivo de las revisiones rutinarias del crecimiento, examinará al niño y sabrá detectar las posibles anomalías.

Lo que los papás pueden hacer para fomentar los progresos de su hijo es ofrecerle, desde las primeras semanas, la oportunidad de moverse libremente. (15) Cuando está despierto, y siempre bajo la supervisión de uno de ellos, deberán, por ejemplo, favorecer el desarrollo de los músculos del cuello y los brazos apoyándole sobre la barriguita en la cuna o en un tapete acolchado en el suelo. Asimismo, deberán prepararle un espacio seguro en casa para que pueda gatear libremente, atrayendo su atención con objetos de colores que hagan ruido para que despierten sus ganas de desplazarse para alcanzarlos, además de ofrecerle puntos de apoyo seguros a los que agarrarse en sus primeros intentos de ponerse de pie.

El desarrollo de la movilidad progresa al mismo ritmo que el resto de conquistas: a los tres meses, el bebé es capaz de agarrar un objeto si alguien se lo pone en la mano, y se lo lleva inmediatamente a la boca para explorar su forma y su consistencia, pero lo deja caer muy pronto cuando mueve los brazos.

Entre los cuatro y los seis meses, adquiere la capacidad de mantener un objeto bien agarrado y sacudirlo para producir ruido. Entre los ocho y los diez meses, aprende a mantener en la mano y controlar objetos más pequeños, como vasitos o cucharas. Los primeros intentos de comer solo con la cucharita siempre son bastante torpes, pero son ejercicios imprescindibles para que el pequeño aprenda el movimiento correcto. Entre los 12 y los 18 meses, aprende a sujetar el lápiz y a hacer garabatos más o menos intencionales en una hoja de papel. (16)

14  WHO Multicentre Growth Reference Study Group, WHO Motor Development Study: windows of achievement for six gross motor development milestones, «Acta Paediatrica Suppl.», 450, 2006, pp. 86-95

15  K.E. Adolph e J.E. Hoch, Motor development: Embodied, embedded, enculturated, and enabling, «Annual Review of Psychology», 70, 2019, pp. 141-164

16  G. Savelsbergh et al., Development of Movement Co-ordination in Children: Applications in the Fields of Ergonomics, Health Sciences and Sport, «Routledge Press», 2003, pp. 75-93

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