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Verano seguro: consejos útiles para prevenir los golpes de calor en los recién nacidos

Durante el verano, los recién nacidos son especialmente vulnerables al calor. A continuación, se presentan una serie de consejos prácticos para prevenir el sobrecalentamiento, proteger su delicada piel y garantizar una hidratación adecuada.
Exposición al sol y entorno exterior
- Nunca deje a un recién nacido o a un niño dentro de un automóvil expuesto al sol. La temperatura en el interior de un vehículo puede aumentar rápidamente y la hipertermia en el niño puede producirse en tan solo 20 minutos (es obligatorio utilizar el dispositivo antiabandono cuando la legislación lo exige).
- Atención: la hipertermia también puede producirse en días templados, con temperaturas alrededor de 22 °C. El habitáculo del vehículo puede alcanzar fácilmente temperaturas superiores a 40 °C.
- Tenga en cuenta que durante el verano los rayos solares son más intensos y que el riesgo de quemaduras solares es mayor en zonas de montaña y en presencia de superficies reflectantes, como la nieve, el agua y la arena.
- La presencia de viento o de nubes puede aumentar el riesgo de quemaduras, ya que disminuye la percepción del calor.
- Evite salir con el recién nacido durante las horas de mayor calor (el período de mayor riesgo es entre las 11:00 y las 15:00 horas).
- Utilice parasoles para proteger al bebé de la exposición directa al sol.
- El niño debe exponerse al sol directo con prudencia y únicamente después del primer año de vida. La radiación solar favorece la producción de vitamina D, pero la exposición debe realizarse de forma gradual.
- Quienes viven en zonas urbanas deben tener en cuenta los posibles riesgos asociados a los altos niveles de ozono, un gas que se forma durante las horas más calurosas del día y que resulta irritante para las vías respiratorias. Los niños pequeños, especialmente si padecen asma, son particularmente sensibles. En general, es preferible salir por la mañana, cuando las concentraciones de ozono son menores.
Protección de la piel
- No olvide utilizar protectores solares de alta protección. Se recomienda emplear protectores con SPF 50 o 50+, eficaces tanto frente a los rayos UVB como UVA, aplicando una cantidad suficiente (en adultos, la cantidad recomendada es de 19 gramos, equivalente a 3–4 cucharaditas).
- El protector solar debe aplicarse al menos 15 minutos antes de la exposición al sol, renovarse cada dos horas y siempre después del baño o de una sudoración abundante, incluso cuando el producto sea resistente al agua.
- Recuerde que los rayos solares atraviesan la ropa y las sombrillas; por ello, es recomendable aplicar protector solar incluso cuando el niño permanezca a la sombra. La protección solar no debe utilizarse únicamente en la playa o en la montaña, sino siempre que el niño permanezca al aire libre.
- Las quemaduras solares suelen aparecer varias horas después de la exposición y no únicamente cuando la piel se enrojece. Los niños con piel muy clara y cabello pelirrojo o rubio muy claro se queman con mayor facilidad y requieren una protección adicional.
- Los protectores solares con SPF 50 bloquean como máximo aproximadamente el 98 % de los rayos UVB. Además, conviene recordar que el valor SPF hace referencia únicamente a la protección frente a los UVB y no frente a los UVA, que penetran más profundamente en la piel y favorecen el envejecimiento cutáneo.
Hidratación y alimentación
- El recién nacido debe amamantar con mayor frecuencia para garantizar un adecuado aporte de líquidos. También es recomendable que la madre beba más agua de lo habitual, no para modificar la composición de la leche materna, sino para evitar deshidratarse.
- Para prevenir la deshidratación, es importante ofrecer al niño líquidos con frecuencia: agua a temperatura ambiente, administrada en pequeños sorbos. También se recomienda una alimentación rica en frutas y verduras.
- Durante las olas de calor, debe prestarse especial atención a los niños con problemas de salud (cardíacos, circulatorios, respiratorios o asma), ya que son más sensibles a las altas temperaturas y a los elevados niveles de ozono.
- Es importante recordar que la diarrea y las enfermedades del sistema nervioso aumentan el riesgo de hipertermia y deshidratación durante la infancia.
Vestimenta y cómo mantener al bebé fresco
- Vista al recién nacido con ropa clara, ligera y de algodón, que permita una mejor transpiración de la piel.
- Proteja la cabeza del bebé con un gorro de algodón.
- Refresque al bebé con frecuencia humedeciéndole la cabeza, dándole un baño con agua tibia (sin champú) o pasando suavemente un paño húmedo sobre la piel.
Capazos, cochecitos y ambiente del hogar
- Favorezca una buena ventilación en los espacios donde permanece el recién nacido.
- Controle el nivel de humedad del ambiente.
- Elija capazos y cochecitos fabricados con materiales transpirables y con protección UV (UPF 50+), equipados con paneles de malla en la capota para favorecer la circulación del aire en el interior del asiento y mantener un ambiente fresco, confortable y saludable para el bebé.

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