Artículos científicos
Anatomía de la mama y fisiología de la lactancia materna
La lactancia materna se considera la forma más natural y eficaz de alimentar a un recién nacido. Además de proporcionar protección contra las infecciones, la leche materna es estéril, está siempre disponible, a la temperatura adecuada y lista para su consumo. La experiencia de la lactancia también favorece un profundo vínculo emocional entre la madre y el bebé, ofreciendo al recién nacido amor, seguridad y un entorno afectivo fundamental para su desarrollo psicofísico.

Estructura de la glándula mamaria
La mama es una glándula exocrina formada por varios lóbulos, cada uno de los cuales se divide en lobulillos. La unidad funcional de los lobulillos es el alvéolo, que es el lugar donde se produce la leche. La leche pasa de los conductillos a los conductos galactóforos, que convergen hacia el pezón, donde es expulsada durante la succión.
Cada alvéolo está compuesto por:
- Células epiteliales (lactocitos), que producen la leche.
- Células mioepiteliales, que la impulsan hacia los conductos durante la contracción.
Todos los lóbulos y lobulillos están rodeados por tejido adiposo y separados por tejido conectivo fibroso que actúa como estructura de soporte.
La forma del pecho, el tamaño del pezón o posibles ligeras asimetrías entre las mamas no influyen en la capacidad de amamantar.
Hormonas y cambios durante el embarazo
A partir de la menarquia y, con mayor intensidad, durante el embarazo, el tejido mamario experimenta cambios significativos bajo el efecto de diversas hormonas:
- Estrógenos: estimulan el desarrollo de los conductos galactóforos.
- Progesterona: favorece el aumento del volumen de los alvéolos y los lóbulos.
- Prolactina: contribuye al aumento de tamaño de la mama y a su preparación para la lactancia.
Durante el embarazo, se observa un aumento de la pigmentación de la areola, del tamaño del pezón y de la visibilidad de los vasos sanguíneos subcutáneos, todos ellos signos de la adaptación fisiológica de la mama a la función de la lactancia.
Las fases de la lactancia
La producción de leche materna, conocida como lactancia, se divide en cuatro fases principales:
- Lactogénesis I (desde la mitad del embarazo hasta el 2.º día posparto)
Comienza la síntesis de leche bajo control hormonal. En esta fase se produce el calostro. - Lactogénesis II (del 3.º al 8.º día posparto)
Se produce un aumento significativo de la producción de leche, a menudo acompañado de congestión mamaria. El control sigue siendo endocrino y se completa entre 30 y 40 horas después del parto. - Galactopoyesis (desde el 9.º día hasta el inicio de la involución)
La producción de leche se regula principalmente mediante estímulos locales, en función de la frecuencia y eficacia de la succión. Este mecanismo de control autocrino sigue el principio de oferta y demanda. La producción se estabiliza alrededor de la 4.ª–6.ª semana posparto. - Involución (aproximadamente 40 días después de la última toma)
Comienza cuando el bebé reduce las tomas o inicia la alimentación complementaria. La acumulación del Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL) reduce progresivamente la producción de leche.
Papel de las hormonas en el mantenimiento de la lactancia
Después del parto, los niveles de estrógenos y progesterona disminuyen rápidamente, permitiendo que la prolactina y la oxitocina asuman un papel central:
- Prolactina: estimula a las células epiteliales de los alvéolos para producir leche. Presenta un ritmo circadiano, con niveles más elevados durante la noche. Por ello, amamantar durante la noche favorece una mayor producción de leche.
- Oxitocina: induce la contracción de las células mioepiteliales que rodean los alvéolos, favoreciendo el flujo de leche hacia el pezón (reflejo de eyección). Su secreción es estimulada por el contacto físico, las emociones positivas, los abrazos y las caricias, pero puede verse inhibida por el estrés, el dolor, la nicotina o el alcohol.
Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL)
El FIL es una sustancia producida localmente por los alvéolos que regula la producción de leche. Cuando el pecho no se vacía de forma regular, el FIL se acumula e inhibe la síntesis láctea. Solo una extracción frecuente y eficaz de la leche —mediante tomas regulares, extracción manual o el uso de un sacaleches— puede contrarrestar esta inhibición y mantener una producción adecuada.
La lactancia materna es un proceso complejo, regulado por un sofisticado sistema anatómico y hormonal. Comprender el funcionamiento de la mama y las fases de la lactancia ayuda a favorecer una lactancia eficaz, duradera y tranquila.
