
Durante los primeros días de la lactancia, es útil que la madre y el recién nacido prueben diferentes posiciones con el fin de favorecer un agarre correcto, prevenir posibles dificultades y hacer que el momento de la toma sea tranquilo y relajante para ambos. La elección de la posición depende de la comodidad de la madre, de las necesidades del bebé y de situaciones particulares, como una cesárea o dificultades en la succión. A continuación, se presentan las principales posiciones recomendadas.
Posición semiinclinada (breast crawl)
Esta posición se inspira en el comportamiento espontáneo del recién nacido inmediatamente después del nacimiento. La madre se recuesta cómodamente con la espalda apoyada en cojines colocados sobre la cama, un sofá o un sillón, mientras que el recién nacido se sitúa sobre su pecho, en posición vertical y vientre con vientre. El bebé, siguiendo su instinto, busca de forma autónoma el pezón y comienza a succionar.
Esta posición favorece el inicio de la lactancia, resulta relajante para la madre y permite que el recién nacido se mueva libremente. Es especialmente útil en caso de dificultades de agarre o cuando existe un reflejo de eyección de leche muy intenso, ya que la fuerza de la gravedad ayuda a moderar el flujo.
Sujeción cruzada o de transición
Indicada especialmente durante las primeras semanas, la sujeción de transición permite a la madre controlar mejor el agarre del recién nacido y ofrece al bebé una sensación de contención y seguridad. En esta posición, la madre sostiene al recién nacido con un brazo, manteniéndolo cerca de su cuerpo, con los pies eventualmente debajo de la axila, y lo coloca al pecho contrario.
Si el bebé está bien sostenido a lo largo de todo su cuerpo, aprende más rápidamente a colocarse correctamente y a succionar de forma eficaz. Esta sujeción representa una fase de transición hacia otras posiciones más autónomas.
Posición de cuna
La posición de cuna es una de las más comunes y suele utilizarse también fuera del hogar. La madre sostiene al bebé con el mismo brazo del lado del pecho con el que está amamantando, manteniéndolo orientado hacia su cuerpo, con la nariz a la altura del pezón. Esta modalidad permite tener una mano libre y es ideal cuando la lactancia ya está bien establecida.
Para que la madre pueda mantener una postura correcta y prevenir tensiones musculares, se recomienda el uso de un cojín debajo del brazo que sostiene al bebé, con el fin de reducir la carga sobre los hombros y el cuello.
Posición de rugby (o bajo el brazo)
En esta posición, el recién nacido se coloca debajo del brazo de la madre, del mismo lado del pecho del que se alimenta. La cabeza del bebé está sostenida por la mano materna, mientras que los pies apuntan hacia la espalda de la madre.
Esta técnica está especialmente indicada en caso de cesárea, ya que evita la presión sobre el abdomen. También es útil para madres con pechos voluminosos o cuando el recién nacido tiende a mostrarse más pasivo o poco interesado durante la toma, ya que el flujo de leche en esta posición suele ser más fuerte desde el principio.
Posición acostada de lado
Después del parto, o en momentos en los que la madre desea descansar durante la lactancia, es posible adoptar la posición lateral. La madre se acuesta de lado, colocando al bebé junto a ella, cuerpo con cuerpo, con el rostro orientado hacia el pecho y la nariz a la altura del pezón. El brazo de la madre puede colocarse detrás de la espalda del recién nacido para ayudarle a mantener la posición.
Esta modalidad es ideal durante la noche o en momentos de mayor cansancio, ofreciendo una solución cómoda para ambas partes.
Posición de la loba
Esta posición se recomienda en situaciones particulares, como en caso de ingurgitación mamaria o conductos obstruidos. El recién nacido se coloca boca arriba sobre una cama o un cojín, mientras que la madre se sitúa a cuatro patas sobre él, amamantándolo desde arriba.
La fuerza de la gravedad, junto con la succión del bebé, puede facilitar el vaciado de los conductos afectados y aliviar la tensión mamaria. Aunque es menos común, esta posición puede resultar muy eficaz en contextos específicos.
Independientemente de la posición adoptada, es esencial asegurarse de que el agarre al pecho sea correcto. El recién nacido debe colocarse con la nariz alineada con el pezón, la boca bien abierta y capaz de abarcar gran parte de la areola, no solo el pezón. Durante la toma, la succión y la deglución se alternan de forma fisiológica, sin producir ruidos como chasquidos.
Solicitar apoyo
Si surgen dificultades para encontrar la posición más adecuada o si la lactancia resulta dolorosa o ineficaz, es importante acudir a una persona experta. El apoyo puede ser proporcionado por una matrona, una asesora de La Leche League o una consultora profesional IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant), una profesional sanitaria altamente cualificada en la gestión de la lactancia y formada según los estándares del IBLCE (International Board of Lactation Consultant Examiners).
Una lactancia eficaz y confortable es el resultado de un proceso compartido entre madre e hijo, respaldado por información correcta, atención a las necesidades individuales y, cuando sea necesario, por un apoyo profesional cualificado.
