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Artículos científicos

Productos fotoprotectores en el recién nacido y en el lactante: características, seguridad y criterios de elección

FOCUS: Recién nacido en verano

En el recién nacido y en el niño durante el primer año de vida, la protección solar representa una medida complementaria a las estrategias de protección física y conductual y nunca debe sustituir el evitar la exposición directa al sol, la permanencia a la sombra y el uso de prendas fotoprotectoras. La elección del producto más adecuado requiere el conocimiento de las características de los diferentes sistemas filtrantes y de las características de la piel en este grupo de edad, con el fin de maximizar la eficacia fotoprotectora y minimizar el riesgo de efectos indeseados.

Las principales sociedades científicas recomiendan evitar el uso rutinario de cremas solares en bebés de edad inferior a los seis meses. En caso de que la exposición accidental no pueda evitarse y las medidas físicas resulten insuficientes, es posible aplicar una cantidad limitada de producto exclusivamente en las zonas fotoexpuestas que no puedan protegerse mediante prendas o gorro. Después de los seis meses de vida, cuando la exposición solar no es evitable, el uso de productos fotoprotectores que protejan de todo tipo de rayos representa una medida adicional importante de prevención.

 

Filtros minerales y filtros orgánicos

Los agentes fotoprotectores se distinguen tradicionalmente en filtros minerales (inorgánicos) y filtros orgánicos (químicos), aunque dicha clasificación refleja principalmente su composición química más que su mecanismo de acción real. Las evidencias modernas demuestran, de hecho, que ambos grupos de filtros ejercen su actividad protectora a través de una combinación de reflexión, dispersión y, sobre todo, absorción de la radiación ultravioleta.

  • Los filtros minerales, representados principalmente por óxido de zinc (zinc oxide) y dióxido de titanio (titanium dioxide), garantizan una protección de amplio espectro frente tanto a los UVB como a los UVA y se caracterizan por durar mucho tiempo bajo el sol, mínima reactividad química y bajo potencial sensibilizante. Gracias a su perfil de seguridad favorable, se consideran generalmente la primera elección en productos destinados a lactantes, niños con piel sensible y sujetos afectados por dermatitis atópica u otras dermatosis caracterizadas por la alteración de la función barrera.
  • Los filtros orgánicos comprenden numerosas moléculas con diferentes espectros de absorción, frecuentemente combinadas entre sí para obtener una protección eficaz frente a todo el espectro UV. Las formulaciones de generación más reciente emplean filtros caracterizados por una elevada fotoestabilidad y un perfil con menos riesgo de toxicidad respecto a los compuestos utilizados en el pasado. Sin embargo, algunos ingredientes, como el octocrylene, la oxybenzone (benzophenone-3) y el octinoxate (ethylhexyl methoxycinnamate), se han asociado ocasionalmente con dermatitis alérgica de contacto, dermatitis fotoalérgica y fenómenos irritativos, aunque estos eventos resultan en conjunto poco frecuentes.

En el primer año de vida, caracterizado por una barrera protectora de la piel todavía en fase de maduración, por una elevada permeabilidad cutánea y por una mayor relación superficie corporal/peso, conviene priorizar formulaciones con un potencial irritativo reducido, sin fragancias y que contengan el menor número posible de sustancias sensibilizantes.

 

NNanotecnologías y seguridad de uso

La introducción de las nanotecnologías ha permitido mejorar significativamente las características cosméticas de los filtros minerales, reduciendo el efecto blanqueador típico de las formulaciones tradicionales y aumentando la aceptabilidad del producto por parte de los padres.

Las nanopartículas de óxido de zinc y dióxido de titanio presentan tamaños inferiores a 100 nm, pero numerosos estudios experimentales y clínicos han demostrado que, cuando se aplican sobre piel intacta, permanecen confinadas en la capa córnea sin alcanzar las capas vitales de la epidermis o la circulación sistémica. Las evaluaciones realizadas por la Food and Drug Administration (FDA), el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea (SCCS) y la Therapeutic Goods Administration (TGA) australiana coinciden en considerar que tales formulaciones son seguras incluso en el ámbito pediátrico, siempre que se utilicen según las indicaciones previstas.

 

Absorción sistémica y seguridad de los filtros UV

En los últimos años, se ha prestado especial atención a la posible absorción sistémica de algunos filtros orgánicos. Estudios farmacocinéticos realizados en condiciones experimentales de aplicación extremadamente intensiva han documentado restos de estas sustancias en la sangre medibles de algunas moléculas. Sin embargo, dichos protocolos preveían modalidades de uso significativamente superiores respecto al uso real y a las condiciones de uso en la población pediátrica.

A día de hoy no existen evidencias clínicas que demuestren problemas hormonales, en el desarrollo o en el resto del cuerpo relacionados con el uso de los filtros solares aprobados en las condiciones normales de uso. Por lo tanto, las principales agencias reguladoras internacionales continúan considerando favorable la relación los beneficios de usar protectores solares aprobados superan por completo a los posibles riesgos, subrayando que los beneficios derivados de la prevención del daño actínico y de la fotocarcinogénesis son netamente superiores a los posibles riesgos teóricos.

 

Características de los productos destinados a los lactantes

En los niños durante el primer año de vida se deberían preferir formulaciones desarrolladas específicamente para la piel pediátrica, caracterizadas por:

  • protección de amplio espectro (UVA y UVB)
  • SPF ≥50 o SPF 50+
  • elevada protección UVA (UVA-PF conforme a las recomendaciones europeas)
  • elevada fotoestabilidad
  • resistencia al agua cuando sea apropiado
  • ausencia de fragancias, aceites esenciales y conservantes con elevado potencial alergizante
  • formulaciones testadas dermatológica y pediátricamente
  • preferencia, siempre que sea posible, por sistemas filtrantes de predominio mineral después de los seis meses de vida y en niños con piel sensible

 

Modo de aplicación 

La eficacia de cualquier producto fotoprotector depende no solo del factor de protección que aparece en la etiqueta, sino también de la cantidad aplicada. Los estudios utilizados para determinar el Sun Protection Factor (SPF) prevén la aplicación de 2 mg/cm² de producto, cantidad raramente alcanzada en la práctica clínica.

En el lactante, la crema solar debe aplicarse uniformemente en todas las zonas expuestas al sol unos 15–30 minutos antes de la exposición, evitando el contacto con los ojos, las mucosas y las manos, que se llevan frecuentemente a la boca. La aplicación debe repetirse cada 2 horas y después de los baños, sudoración intensa o secado con toalla, incluso en el caso de productos declarados “water resistant”.

Es fundamental recordar que ningún filtro solar garantiza una protección completa ni debe utilizarse para prolongar intencionadamente el tiempo de exposición al sol. En el primer año de vida, el fotoprotector representa, por tanto, el tercer nivel de defensa, después de evitar la exposición directa, buscar la sombra, el uso de prendas con un alto factor de protección ultravioletta (UPF), gorros de ala ancha y cochecitos o sillas de paseo dotados de capotas fabricadas con tejidos certificados UPF 50+, proteger del sol y, al mismo tiempo, dejar que corra el aire, evitando el riesgo de sobrecalentamiento del lactante.

 

Conclusión

En el recién nacido y en el lactante, la fotoprotección tópica debe considerarse solo como un apoyo a las medidas físicas y conductuales. En los primeros seis meses, el uso de cremas solares debería permanecer limitado a situaciones excepcionales, en zonas pequeñas que no puedan protegerse de otro modo. Después de los seis meses, cuando la exposición solar no pueda evitarse, es preferible orientarse hacia productos pediátricos de amplio espectro, SPF 50+, sin fragancias ni sustancias sensibilizantes, priorizando siempre que sea posible formulaciones de predominio mineral, sobre todo en caso de piel sensible. Incluso en estos casos, sin embargo, la protección principal sigue siendo la sombra, junto con prendas adecuadas, gorros y dispositivos de protección bien ventilados.

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