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Artículos científicos

Del calostro a la leche madura: una nutrición a medida para el recién nacido

FOCUS: Leche materna y beneficios nutricionales

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida representa el referente nutricional para la salud y el bienestar del recién nacido. Posteriormente, con la introducción gradual de alimentos complementarios según los signos de preparación del bebé, puede continuarse incluso más allá del primer año de vida como complemento de la dieta. Incluso cuando se practica durante un período limitado, la lactancia materna ofrece beneficios significativos, proporcionando en cada toma nutrientes esenciales y componentes bioactivos fundamentales.

El calostro

El calostro es un líquido denso, viscoso, de color amarillo anaranjado, producido por la mama a partir del tercer trimestre del embarazo. Su secreción continúa durante los primeros días después del parto. Se trata de un alimento extraordinariamente adecuado para el recién nacido: bajo en grasas, pero rico en carbohidratos, proteínas, vitamina A y anticuerpos; es altamente digestible y posee un potente efecto nutricional e inmunológico.

Gracias a su efecto laxante, el calostro facilita la eliminación del meconio (las primeras heces del recién nacido) y contribuye a la eliminación del exceso de bilirrubina, ayudando a prevenir la ictericia neonatal. Las IgA secretoras que contiene recubren el intestino del bebé, protegiéndolo frente a virus y bacterias y favoreciendo el desarrollo de una microbiota intestinal saludable.

El calostro se produce en cantidades reducidas, perfectamente adaptadas a la capacidad gástrica del recién nacido y a la función aún inmadura de sus riñones.

Del calostro a la leche madura

Durante los 2–3 días posteriores al parto, el calostro evoluciona hacia la leche de transición, cuya composición cambia progresivamente: el color se vuelve más opaco y blanco, mientras aumentan el contenido calórico y la cantidad producida. Entre el tercer y el cuarto día después del parto (con tiempos ligeramente más prolongados en caso de cesárea), se produce la denominada subida de la leche, con el inicio de la producción de leche madura. Sin embargo, la transición entre estas fases está sujeta a una considerable variabilidad individual.

Durante una misma toma, la leche varía en su composición. La leche inicial (producida durante los primeros minutos) es más líquida y rica en agua y lactosa, útil para saciar la sed del recién nacido. La leche final, ingerida en las fases posteriores de la toma, es más rica en grasas y, por tanto, más saciante.

La leche materna es una sustancia dinámica cuya composición se adapta constantemente a las necesidades del bebé. Su composición varía:

  • De una mujer a otra
  • Según la etapa de la lactancia
  • A lo largo del día
  • En respuesta a las necesidades específicas del recién nacido
Valor energético y adecuación nutricional

La leche materna tiene un valor energético medio de 65 kcal por cada 100 ml. Considerando una ingesta media de 200 ml por kg de peso corporal al día, las necesidades energéticas diarias de un recién nacido (aproximadamente 130 kcal/kg/día) pueden satisfacerse completamente con la leche materna.