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Artículos científicos

Sueño y siesta

FOCUS: La importancia del sueño

Las siestas diurnas —a menudo llamadas power naps— desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del recién nacido y del lactante. No son simples momentos de descanso: contribuyen activamente a:

  • Mejorar el estado de ánimo del niño.
  • Favorecer el aprendizaje y la memoria.
  • Promover un comportamiento más estable y regulado.
  • Facilitar un sueño nocturno más profundo y continuo.

El número y la duración de las siestas cambian a medida que el niño crece:

  • 4-9 meses: la power nap suele ser una breve siesta por la tarde, de aproximadamente 30-45 minutos (es decir, un ciclo completo de sueño). Hacia los 8-9 meses, muchos niños comienzan a reducir o eliminar este descanso adicional.
  • 13-18 meses: la siesta de la mañana tiende a desaparecer progresivamente, mientras que se consolida la siesta después del almuerzo.
  • 3-5 años: la siesta de la tarde es la última en abandonarse, pero sigue siendo muy útil mientras el niño muestre señales de cansancio.

Cada fase del sueño, tanto diurna como nocturna, desempeña un papel específico en el desarrollo cognitivo y físico del niño. Por ello, es importante asegurarse de que los niños tengan suficientes oportunidades para descansar también durante el día. El reloj circadiano, situado en el núcleo supraquiasmático del cerebro, coordina las funciones fisiológicas y conductuales siguiendo un ciclo de aproximadamente 24 horas. La luz solar es un potente sincronizador de este reloj interno.

Durante el día, la luz inhibe la producción de melatonina, una hormona producida por la glándula pineal que favorece el sueño. Por la noche, la ausencia de luz estimula la producción de melatonina, indicando al organismo que es momento de descansar. El cortisol, por otro lado, es una hormona relacionada con el estrés que suele liberarse en mayores cantidades por la mañana, contribuyendo a la sensación de vigilia y activación. Esta regulación es crucial no solo para el sueño, sino también para diversas funciones biológicas, como la regulación de la temperatura corporal, la digestión y el metabolismo. Por lo tanto, la exposición regular a la luz natural y el mantenimiento de un ambiente oscuro durante la noche son importantes para el bienestar físico y mental.

¿Cuándo es el momento de eliminar la power nap?

Algunas señales pueden indicar que el niño está preparado para dejar de hacer la breve siesta de la tarde:

  • Se resiste sistemáticamente a quedarse dormido durante el día.
  • Ya no muestra señales evidentes de cansancio.
  • Le cuesta conciliar el sueño por la noche.
  • Durante la noche se despierta y convierte esos despertares en momentos de juego activo.

En estos casos, es recomendable observar la situación durante algunos días y, si el comportamiento persiste, comenzar a reducir gradualmente la siesta, manteniendo al mismo tiempo una rutina nocturna coherente y relajante.