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Artículos científicos

Preparar el suelo pélvico para el embarazo

FOCUS: Suelo pélvico

El embarazo representa para el suelo pélvico una de las más radicales reconfiguraciones fisiológicas de todo el ciclo de vida femenino. En esta fase, la unidad miofascial pélvica no se limita a proporcionar apoyo a los órganos viscerales: se configura como un sistema adaptativo complejo, en constante diálogo con las fuerzas gravitatorias, las crecientes presiones intraabdominales y las profundas modulaciones hormonales. Preparar dicho distrito para la gestación no significa “entrenarlo” en un sentido reduccionista, sino guiarlo hacia un estado de eficiencia plástica, capaz de sostener y ceder, de manifestar fuerza y entrega elástica, en una síntesis fisiológica que permite afrontar el embarazo, el parto y el puerperio con una reducida incidencia de disfunciones pélvicas.

El suelo pélvico, constituido por el complejo elevador del ano, la fascia endopélvica y las estructuras conectivas de suspensión, modulando constantemente su propio tono, se enfrenta a un contexto caracterizado por variaciones de presión y hormonales significativas. El incremento de progesterona y relaxina modifica la composición del colágeno, favoreciendo una mayor compliance de los tejidos; al mismo tiempo, el peso uterino progresivo y la rotación de la pelvis requieren un sostén continuo. La mujer embarazada vive así un equilibrio dinámico entre el cedimiento fisiológico y la contención biomecánica: una condición que, si no va acompañada de una preparación neuromuscular adecuada, puede degenerar en estrés funcional crónico.

 

La preparación preconcepcional y gestacional: un proceso de reorganización neuromuscular

Los ejercicios de Kegel, ideados en 1948 y luego refinados por la moderna rehabilitación pelviperineal, representan solo una parte de un complejo proceso neuromuscular. Contracción, relajación, propriocepción, respiración y percepción somática se entrelazan en una arquitectura dinámica: preparar el suelo pélvico para el embarazo significa iniciar una verdadera recodificación neuromuscular, una calibración que permite al distrito adaptarse a las presiones viscerales progresivas, a la plasticidad tisular inducida por las hormonas y a las exigencias biomecánicas inminentes del trabajo de parto.

Fortalecimiento selectivo y control neuromuscular

El fortalecimiento selectivo no se limita a contracciones voluntarias: es un proceso refinado que requiere atención a la calidad del movimiento, a la secuencia de activación muscular y a la capacidad de modular el tono según el contexto funcional.

Antes de la concepción y durante el embarazo, la mujer puede beneficiarse de un programa articulado que incluye:

  • Contracciones voluntarias de baja intensidad, para afinar la percepción del periné y reclutar las fibras tónicas sin sobrecarga.
  • Contracciones de alta intensidad, dirigidas a mejorar la resistencia de la musculatura a los esfuerzos repentinos (tos, risa, esfuerzos).
  • Trabajo de resistencia (endurance), orientado a sostener un tono funcional constante durante las horas diurnas, compensando la carga uterina progresiva.
  • Ejercicios de relajación, tan esenciales como los de refuerzo, para garantizar una distensión eficaz en la fase expulsiva del parto.
  • Control de la sinergia abdomino-pélvica, es decir, la coordinación entre el transverso del abdomen y el suelo pélvico, fundamental para evitar presiones aberrantes que pueden favorecer prolapsos o diástasis.

Esta educación neuromuscular no es solo preventiva: modifica profundamente la calidad de la respuesta del suelo pélvico, confiriéndole una plasticidad operativa decisiva durante el parto y la recuperación posparto.

 

Conciencia corporal, respiración y postura

La respiración diafragmática no es una simple herramienta relajante, sino un mecanismo central de modulación de la presión y regulación del tono pélvico. El diafragma y el suelo pélvico actúan como extremos complementarios de un único cilindro de presión:

  • Inspiración: el diafragma desciende y el suelo pélvico modula el tono para acoger la variación de presión sin rigidizarse.
  • Espiración: el suelo pélvico se decontrae naturalmente, previniendo el hipertono y el dolor.

Integrar esta dinámica permite a la mujer:

  • Gestionar el peso visceral creciente
  • Evitar patrones compensatorios de contracción
  • Reducir la hiperactividad lumbar
  • Preparar los tejidos para la relajación durante el parto

 

La postura completa el cuadro biomecánico: la modificación de las curvas lumbares inducida por el embarazo altera las líneas de carga de la pelvis. Una postura correcta reduce el estrés sobre la sínfisis púbica, la musculatura perineal y la fascia endopélvica, previniendo la lumbalgia, el dolor pélvico y la inestabilidad.

 

Actividad física de bajo impacto: una modulación funcional

El movimiento en el embarazo no es un accesorio, sino una herramienta terapéutica. El objetivo no es el rendimiento, sino modular la carga de manera inteligente, mantener los tejidos elásticos, la musculatura eficiente y activa la circulación local.

Las actividades recomendadas son:

  • Yoga prenatal: movilidad de la pelvis, apertura pélvica, respiración profunda y relajación muscular.
  • Pilates: fortalecimiento del transverso del abdomen y estabilizadores pélvicos, reducción del riesgo de diástasis.
  • Caminata rápida: estímulo de la bomba muscular y mejora de la vascularización de los tejidos profundos.
  • Ejercicios con carga controlada: mantenimiento del tono sin aumentar la presión intraabdominal.

Estas prácticas crean un ambiente funcional óptimo: un cuerpo que se mueve fluidamente conserva el periné reactivo y maleable, listo para satisfacer las exigencias del parto.
El embarazo requiere movimiento calificado: lo que debe ceder permanece flexible, lo que debe sostener permanece robusto.

 

Recomendaciones clínicas y seguridad del ejercicio pélvico

El ejercicio del suelo pélvico durante el embarazo se considera hoy en día, según las principales sociedades científicas internacionales (SIGO, ACOG, RCOG, IUGA), una práctica segura, eficaz y fisiológicamente congruente en la mayoría de los casos. Sin embargo, su empleo requiere discernimiento clínico, conocimiento del cuadro individual y una correcta programación de tiempos, ya que no todas las mujeres se benefician de las mismas modalidades de trabajo y no todas necesitan fortalecimiento muscular.

¿Por qué se recomiendan los ejercicios?

En la mayoría de los embarazos fisiológicos, un entrenamiento específico:

  • reduce el riesgo de incontinenia urinaria durante el embarazo y en el posparto;
  • mejora la capacidad del suelo pélvico de responder a las presiones viscerales crecientes;
  • prepara los tejidos para una relajación más fisiológica durante el parto;
  • favorece una mejor calidad de la función sexual;
  • acelera la recuperación funcional en los meses posteriores al nacimiento.
¿Cuándo empezar?
  1. Preconcepcional: periodo ideal. La musculatura aún no está sometida a presiones elevadas ni a modificaciones hormonales.
  2. Primer trimestre: es posible comenzar si no hay riesgos obstétricos, con enfoque en la conciencia corporal, relajación y respiración.
  3. Segundo trimestre: momento más funcional para la mayoría de las mujeres; se introducen contracciones lentas y rápidas, relajación consciente e integración respiratoria.
  4. Tercer trimestre: el objetivo principal es la elasticidad y movilidad; técnicas de relajación profunda, estiramiento pélvico, movilidad de la pelvis, trabajo diafragmático y masaje perineal desde el final de la semana 34.
¿Aptos para todas las mujeres?

No. Los ejercicios deben modularse en función del tono, la función y la sintomatología.
Están indicados en presencia de

  • incontinencia urinaria de esfuerzo o mixta;
  • inestabilidad pélvica o insuficiencia de apoyo;
  • debilidad muscular clínicamente evaluada;
  • partos previos con desgarros importantes;
  • predisposición al prolapso.

Un enfoque personalizado es recomendado en caso de

  • dolor pélvico crónico;
  • secuelas cicatriciales dolorosas (vulvodinia, episiotomía con hipertonía);
  • dificultades sexuales relacionadas con la hiperactividad muscular;
  • hipertonía del suelo pélvico.

Se desaconsejan temporalmente en caso de

  • amenaza de aborto o parto pretérmino;
  • sangrados no explicados;
  • dolor pélvico o abdominal agudo en fase diagnóstica;
  • infecciones vaginales importantes;
  • reposo absoluto prescrito por el médico.

 

Sexualidad y suelo pélvico en el embarazo: entre fisiología e percepción

La sexualidad durante el embarazo no es simplemente un aspecto accesorio de la vida de la mujer: representa un indicador fundamental de bienestar físico, psicológico y emocional. Este proceso atraviesa transformaciones complejas, en las que el suelo pélvico juega un papel biomecánico, sensorial y perceptivo.

El tono muscular, la vascularización de la región genital y la modulación de las aferencias nerviosas determinan la calidad de la respuesta orgásmica, la sensibilidad y el placer. Paralelamente, la hipotonía o la hipertonía, consecuencias de la ansiedad, adaptaciones posturales, modificaciones hormonales o traumas previos, pueden alterar el deseo, la percepción corporal y la capacidad de modular las contracciones pélvicas durante la actividad sexual.

El suelo pélvico, en este contexto, asume tres funciones fundamentales:

  1. Soporte biomecánico: sostiene los órganos pélvicos bajo la creciente carga uterina, garantizando estabilidad y protección.
  2. Regulación de la función sexual: a través del tono y la capacidad de relajación, permite una respuesta fisiológica y placentera, previniendo el dolor y disfunciones dolorosas como el vaginismo o la dispareunia.
  3. Sensibilidad y percepción corporal: favorece la conciencia de las contracciones y de la relajación, mejorando el control voluntario y la modulación de la estimulación durante el coito.

La mujer puede mantener y optimizar la función sexual mediante:

  • Ejercicios de contracción y relajación, para modular el tono y la sensibilidad pélvica;
  • Técnicas de relajación profunda, dirigidas a los músculos del periné, reduciendo el hipertono y la tensión muscular;
  • Respiración consciente, para sincronizar el diafragma y el suelo pélvico, disminuyendo la activación muscular y favoreciendo el confort durante las relaciones;
  • Diálogo con la pareja, herramienta esencial para adaptar posiciones, ritmo e intensidad a las modificaciones corporales del embarazo;
  • Conciencia corporal integrada, que permite a la mujer percibir y respetar las señales de su propio cuerpo, acogiendo la sexualidad como parte de la fisiología en transformación.

El objetivo no es simplemente “preservar la sexualidad” pre-embarazo, sino permitirle evolucionar con el cuerpo que cambia, evitando que las alteraciones del suelo pélvico interfieran con la continuidad del deseo, del placer y de la relación de pareja.

 

Enfoque multidisciplinario: la inteligencia colectiva del cuidado

La gestión de la salud pélvica en el embarazo requiere una red colaborativa de competencias. Ninguna figura profesional, por sí sola, puede captar todos los matices entre fisiología, adaptación y patología.

  • Matrona: custodia el vínculo entre la experiencia vivida y la fisiología, guía a la mujer en el reconocimiento y modulación de las señales del cuerpo y coordina las estrategias preventivas durante el embarazo y el parto.
  • Fisioterapeuta pélvico-perineal: interviene en la biomecánica, el fortalecimiento y la relajación muscular, la resistencia y la propriocepción del suelo pélvico.
  • Ginecólogo/a: garantiza la seguridad clínica, evalúa factores de riesgo, patologías concomitantes y prescribe protocolos personalizados.
  • Sexólogo/a: traduce las implicaciones corporales en la dimensión afectiva y relacional, apoyando a la mujer y a la pareja en la adaptación de la sexualidad a las transformaciones físicas.

Esta inteligencia colectiva devuelve al embarazo una dimensión integral, en la que cuerpo, emociones y función sexual conviven armónicamente, evitando escisiones entre fisiología e percepción. El enfoque integrado permite no solo prevenir disfunciones, sino valorar la sexualidad como parte integrante de la salud y del bienestar de la mujer, en un recorrido fisiológico y relacional coherente con las trasformaciones de la gestación.

 

Preparar el suelo pélvico para el embarazo significa reconocer que la gestación no es un simple evento biológico, sino una metamorfosis estructural que involucra la identidad corporal, la sexualidad y la neurofisiología. Una preparación atenta y consciente permite al suelo pélvico atravesar el embarazo con resiliencia y plasticidad, reduciendo el riesgo de disfunciones futuras y favoreciendo un parto más eficiente y menos traumático.

En una época en la que la salud pélvica a menudo sigue siendo incomprendida o minimizada, devolver a la mujer herramientas concretas de preparación significa ofrecerle no solo protección anatómica, sino una forma de agencia sobre su propio cuerpo: la capacidad de atravesar el embarazo con lucidez, competencia y una renovada alianza con su propio periné.

Raccomandazioni su Prevenzione, Riconoscimento e Cura del Trauma Perineale OstetricoSIGO / AOGOI / AGUI, aprile 2024.

Linea Guida sul Trattamento del Prolasso degli Organi Pelvici nella DonnaSIGO, aggiornata.

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Raccomandazioni di sensibilizzazione sulla funzione perineale in gravidanza — tratto dalle Raccomandazioni SIGO sul trauma perineale che evidenzia come sia fondamentale l’educazione delle gestanti sui segni di disfunzione pelvica