Artículos científicos
Bonding prenatal: el vínculo que nace antes
El bonding define una relación íntima y única, entendida como un proceso de formación del vínculo entre los padres y su bebé creando un diálogo verbal y no verbal, una experiencia física, emocional y hormonal. Este tipo de vínculo tiene la peculiaridad de poder realizarse incluso antes del nacimiento.

El bonding prenatal como proceso psicológico
El bonding prenatal puede entenderse como un proceso psicológico activo y transformador que toma forma durante el embarazo y a través del cual los padres comienzan a construir una relación emocional con el bebé antes del nacimiento comunicando con el feto a diferentes niveles: fisiológico, conductual, mediante la visualización y a través de la percepción de sus movimientos. Lejos de ser un fenómeno meramente instintivo, surge de la interacción entre cambios corporales, representaciones mentales del feto, historia de apego de los progenitores y contexto relacional y cultural. En esta perspectiva, el bonding prenatal representa un espacio psíquico en el que el niño es reconocido progresivamente como un sujeto distinto, aunque todavía imaginado, sentando las bases para las futuras interacciones posnatales.
Referencias teóricas y modelos de estudio
Los modelos teóricos clásicos que han contribuido a esclarecer la naturaleza multidimensional de este vínculo hacen referencia a diversos estudiosos. Cranley (1981) destacó cómo el bonding prenatal se manifiesta a través de comportamientos concretos de cuidado anticipatorio y protección del embarazo, mientras que Condon (1993) puso el énfasis en la calidad afectiva de la relación, introduciendo el concepto de implicación emocional como núcleo central del vínculo prenatal. Estas contribuciones han tenido un impacto relevante no solo a nivel teórico, sino también en el desarrollo de instrumentos clínicos capaces de hacer observable y evaluable un proceso de otro modo interno y subjetivo.
Instrumentos de evaluación del bonding prenatal
La posibilidad de evaluar el bonding prenatal a través de diversos instrumentos estandarizados entre los cuales:
- la Maternal–Fetal Attachment Scale (MFAS), instrumento psicométrico ampliamente utilizado para medir el vínculo prenatal entre madre y feto, con versiones que evalúan subescalas como el afecto, la diferenciación del feto y la sensibilidad materna, fundamental para comprender el desarrollo del apego antes del nacimiento
- la Maternal Antenatal Attachment Scale (MAAS), instrumento utilizado en estudios clínicos para medir el vínculo prenatal entre madre y feto, con versiones que incluyen dimensiones tales como el afecto, la diferenciación del feto, la sensibilidad materna
Dichos instrumentos permiten captar precozmente la calidad del vínculo en formación, ofreciendo un espacio de exploración y apoyo a las representaciones, emociones y vivencias de los padres respecto al niño, incluso cuando estos aspectos no emergen espontáneamente en la entrevista clínica. Además, la extensión del constructo a la figura paterna ha favorecido una visión más inclusiva y sistémica de la parentalidad prenatal, reconociendo el papel activo de los padres en la construcción del vínculo y en la regulación emocional de todo el sistema familiar.
Evidencias clínicas e implicaciones relacionales
Las evidencias empíricas sugieren que el bonding prenatal no es solo un indicador del estado emocional de los padres, sino también un potencial mediador entre el bienestar psicológico prenatal y la calidad de las interacciones posnatales. Un bonding prenatal sólido se ha asociado con una mayor sensibilidad parental, una capacidad más rápida de respuesta a las señales del recién nacido y una relación temprana caracterizada por una mayor sintonía afectiva. Por el contrario, condiciones como depresión prenatal, ansiedad elevada, embarazos de alto riesgo o experiencias traumáticas previas relacionadas con el nacimiento pueden obstaculizar la construcción del vínculo, favoreciendo representaciones del niño poco integradas o marcadamente defensivas
Bonding prenatal como intervención de apoyo
Desde un punto de vista aplicativo, el bonding prenatal se configura como una valiosa oportunidad de acompañamiento y apoyo durante el embarazo. Las prácticas orientadas a favorecer la presencia, la escucha del cuerpo, el contacto con el bebé y la atención a las sensaciones y emociones vinculadas a la espera han demostrado ser particularmente eficaces para fortalecer el vínculo prenatal, especialmente en los momentos de mayor cambio o vulnerabilidad. Estos recorridos pueden integrarse de forma natural en diferentes entornos de prenatal care y, por tanto, en los cursos de preparación al nacimiento, en los centros de salud y en las unidades de maternidad, valorando la colaboración entre las diversas figuras sanitarias involucradas en la atención y en el cuidado de la mujer durante el embarazo.
Un proceso dinámico y encarnado
En esta perspectiva, el bonding prenatal no se entiende como un resultado que alcanzar, sino como un proceso vivo y dinámico, que se construye día tras día y que puede ser apoyado mediante simples prácticas dirigidas. La observación y el acompañamiento de este proceso favorecen la creación de espacios de mayor conciencia y confianza, fomentando una relación más armoniosa con el producto de la concepción, el futuro bebé, desde las primeras etapas de la vida. Invertir en el bonding prenatal significa cuidar un momento particularmente fértil del desarrollo, en el que incluso pequeños gestos cotidianos pueden generar efectos positivos y duraderos en el bienestar de la díada progenitor–bebé y sentando las premisas adecuadas para la tríada: madre, padre y bebé (figura n. 1).

Las evidencias provenientes de las ciencias biomédicas y de las neurociencias del desarrollo muestran cómo el bienestar de la madre, la percepción de calma y seguridad y la capacidad de recuperar un equilibrio corporal durante el embarazo contribuyen de manera significativa a la maduración del sistema nervioso fetal y a la regulación de los principales sistemas de respuesta al estrés. En este marco, el bonding prenatal se configura como una experiencia profundamente encarnada, que pasa a través del cuerpo, la respiración y la relación, creando un ambiente intrauterino más estable, acogedor y favorable para el desarrollo del feto durante la endogestación.
Fundamentos neurobiológicos del bonding prenatal
Numerosos estudios han destacado además que el estado emocional materno, el nivel de estrés percibido y la calidad de la autorregulación psicofisiológica durante el embarazo inciden positivamente en la regulación del eje hipotálamo–hipófisis–suprarrenal, favoreciendo un funcionamiento más armónico de los sistemas neuroendocrinos implicados en la respuesta al estrés. Esta regulación temprana representa un elemento clave en la predisposición del feto a la regulación emocional posnatal, favoreciendo una mayor capacidad de adaptación, de gestión de las emociones y de interacción con el entorno después del nacimiento. En tal perspectiva, el bonding prenatal no puede ser considerado exclusivamente como una experiencia afectiva o simbólica, sino como un proceso integrado, mediado por mecanismos neuroendocrinos, autonómicos y relacionales, que contribuye activamente a sostener el bienestar y el desarrollo del niño a lo largo del tiempo.
Prácticas de mindfulness prenatal orientadas al bonding
Las prácticas de conciencia corporal y respiratoria asumen, por lo tanto, un papel de especial relevancia clínica y preventiva. La secuencia experiencial aquí descrita, si se analiza a nivel científico, configura una intervención estructurada de mindfulness prenatal orientada al bonding, con efectos potencialmente medibles en la regulación del sistema nervioso autónomo materno, en la modulación del estrés y en la calidad de la relación prenatal madre–bebé. Tales prácticas resultan fácilmente transferibles al contexto obstétrico y pueden ser integradas en los cursos de preparación al nacimiento o en los encuentros personalizados recomendados por el Istituto Superiore di Sanità en la Actualización de la segunda parte de las guías sobre Embarazo fisiológico año 2025 (Figura n. 2).

Postura, seguridad y regulación neurofisiológica
Desde el punto de vista neurofisiológico, la adopción de una postura estable, relajada y simétricamente apoyada en el suelo representa el primer elemento regulador. Una postura que favorece el sentido del equilibrio y de apoyo corporal activa el sistema nervioso parasimpático, concretamente a través del nervio vago ventral, como describe la teoría polivagal. La percepción consciente de los puntos de apoyo corporales aumenta el sentido de seguridad interna y la interocepción, reduciendo la hiperactivación simpática frecuentemente asociada a la ansiedad prenatal.
La relajación intencional de hombros, brazos y músculos faciales desempeña una función bidireccional: por un lado reduce la tensión muscular periférica, por otro envía señales aferentes de calma a los centros límbicos, contribuyendo a la modulación de la actividad de la amígdala. También la leve sonrisa sugerida en la práctica posee una valencia neurobiológica relevante: la activación de los músculos cigomáticos estimula circuitos neurales asociados a las emociones positivas, favoreciendo una regulación afectiva endógena.
Ejercicio transmitible por la matrona – postura y seguridad
La matrona puede invitar a la gestante a sentarse con los pies bien apoyados en el suelo, la espalda apoyada y las manos sobre el vientre, guiándola para percibir el contacto del cuerpo con el suelo y con la silla. La indicación no es “relajarse”, sino “sentir dónde el cuerpo está apoyado”, favoreciendo una sensación de estabilidad y seguridad interna.
Respiración, co-regulación y ambiente intrauterino
La respiración consciente representa el segundo pilar de la intervención. La observación de la respiración, sin control ni forzamiento, constituye una práctica de atención focalizada con efectos directos sobre la frecuencia cardíaca, sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca y sobre los niveles de cortisol. El enlentecimiento espontáneo de la espiración, a menudo observable durante la práctica, indica un aumento de la dominancia parasimpática, asociada a un estado de calma alerta e integración mente-cuerpo.
Desde el punto de vista fetal, la reducción del cortisol materno y la mayor estabilidad del ritmo cardíaco contribuyen a crear un ambiente intrauterino más predecible, facilitando la maduración de los sistemas fetales de autorregulación. En este sentido, la respiración (inspiración y espiración) materna se convierte en un verdadero canal de regulación biológica compartida.
Ejercicio transmitible por la matrona – respiración y co-regulación
Se invita a la gestante a llevar la atención a la respiración tal cual es, notando el aire que entra y que sale, con especial atención a la espiración. La matrona puede sugerir imaginar que cada espiración “crea espacio” en el cuerpo y en el vientre, sin forzamiento alguno.
Imaginación, mentalización y relación
Un elemento central adicional del bonding prenatal está representado por el uso de la atención y de las imágenes mentales. La imaginación del rostro del bebé, de su sonrisa o de futuras interacciones constituye un proceso de mentalización prenatal. Las neurociencias afectivas demuestran que tales representaciones activan circuitos neurales superponibles a los implicados en la interacción real, en particular en las áreas prefrontales mediales, límbicas e insulares. Este proceso favorece la construcción de una representación interna coherente del feto, futuro bebé, considerada un predictor significativo de la sensibilidad materna posnatal.
Ejercicio transmitible por la matrona – imagen y relación
Durante la respiración consciente, la matrona puede invitar a la gestante a imaginar al bebé en el vientre, no de forma idealizada, sino como una presencia real con la que entrar en contacto, tal vez acompañando la imagen con una frase sencilla como “estoy aquí contigo”.
Presencia, diálogo somático y reciprocidad
La sensación de “bienestar” que surge de la práctica no debe entenderse como simple relajación, sino como un estado de integración psicofisiológica en el que el cuerpo se percibe como seguro, la atención es estable y la experiencia emocional resulta tolerable y fluida. En el embarazo, este estado adquiere una dimensión relacional: a través de mecanismos de co-regulación biológica, el feto responde a las variaciones del tono autonómico materno, aprendiendo implícitamente patrones de regulación emocional.
El dejar ir pensamientos, miedos y tensiones reduce la actividad rumiante cortical y favorece el acceso a estados de presencia encarnada, que constituyen el terreno fundamental para la experiencia del vínculo.
Finalmente, el enraizamiento en el momento presente representa el espacio relacional dentro del cual el bonding prenatal puede desarrollarse plenamente. Desde el punto de vista neurocientífico, la presencia consciente reduce la actividad disfuncional de la Default Mode Network (red neuronal del cerebro activa durante el estado de reposo mental y vinculada a diversos procesos cognitivos) e incrementa la conectividad entre la corteza prefrontal y el sistema límbico, facilitando una regulación emocional más flexible. El reconocimiento de los movimientos fetales acompañado de la respiración consciente configura una forma primaria de diálogo somático madre–bebé, basado en ritmo, atención y reciprocidad.
Ejercicio transmitible por la matrona – diálogo somático
La matrona puede invitar a la gestante a colocar una mano sobre el vientre y a notar posibles movimientos del bebé, sin interpretarlos, sino simplemente reconociéndolos, tal vez sincronizando la respiración con esta percepción. Este sencillo gesto favorece una primera experiencia de reciprocidad encarnada que se convierte en una medida de autocuidado del bienestar fetal, a la cual se le da el nombre de movimiento activo fetal (MAF).
Conclusiones
Estas prácticas de bonding prenatal representan herramientas clínicamente fundadas, fácilmente aplicables y de alto valor preventivo. Transmitidas por la matrona, no solo apoyan el bienestar emocional materno, sino que contribuyen activamente a la construcción de un ambiente relacional y neurobiológico favorable para el desarrollo del niño, haciendo del bonding prenatal un proceso concreto, experimentable y transformador y prepara para el bonding posnatal durante la exogestación.
Cranley, M. S. (1981). Development of a tool for the measurement of maternal attachment during pregnancy. Nursing Research, 30(5), 281–284.
(Maternal–Fetal Attachment Scale)
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(Maternal Antenatal Attachment Scale)
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Aggiornamento seconda parte Linea Guida Gravidanza Fisiologica. ISS anno 2025
