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Agarre al pecho y succión: bases para una lactancia eficaz

Un agarre correcto al pecho representa uno de los aspectos fundamentales para iniciar una lactancia eficaz y cómoda, tanto para la madre como para el recién nacido. Una buena posición y una succión eficaz favorecen la producción y la salida de la leche, reducen el riesgo de dolor en el pecho y contribuyen a establecer una relación serena y positiva entre madre e hijo.
Cómo facilitar un agarre correcto
Para garantizar un agarre adecuado, la madre debe asegurarse de que el bebé esté colocado de manera que su cuerpo esté orientado hacia el suyo, con el abdomen en contacto con el de la madre. Es importante que la oreja, el hombro y la cadera estén alineados y que la nariz del recién nacido quede a la altura del pezón. Cuando la boca del bebé esté bien abierta, es el momento adecuado para acercarlo al pecho guiándolo hacia la mama, evitando llevar el pecho hacia el bebé.
Estas indicaciones son particularmente importantes durante las primeras semanas, cuando el recién nacido aún está aprendiendo a succionar. Con el tiempo, los bebés se vuelven cada vez más competentes y, junto con la madre, logran manejar de forma autónoma el agarre y la posición.
Señales de un agarre correcto
Un agarre correcto se reconoce por algunos signos claros:
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La boca está bien abierta
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Los labios están evertidos, es decir, hacia afuera
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El bebé tiene en la boca no solo el pezón, sino también una parte importante de la areola
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El mentón está en contacto con el pecho de la madre
Un agarre eficaz permite la activación de los reflejos neurohormonales de la madre, favoreciendo la producción de leche (prolactina) y su eyección (oxitocina).
Los mecanismos de la succión
La succión eficaz se activa cuando el pecho estimula los labios del recién nacido. En respuesta, el bebé inclina ligeramente la cabeza hacia atrás, abre bien la boca y coloca la lengua hacia abajo y hacia adelante. Una vez que una porción adecuada del pecho está dentro de la boca, el pezón alcanza el paladar blando, desencadenando el reflejo de succión.
La lengua comprime la leche de los conductos lactíferos situados debajo de la areola. Cuando la cavidad oral se llena, el recién nacido traga de manera rítmica.
Señales de una succión eficaz
Una succión adecuada se reconoce fácilmente por una serie de señales observables:
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Ritmo lento y profundo, a menudo intercalado con breves pausas
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Presencia de deglución visible o audible
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Mejillas llenas y redondeadas, no hundidas
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Fin espontáneo de la toma, con el bebé que suelta el pecho por sí solo y parece satisfecho
Estos indicadores ayudan a comprender si el bebé está tomando una cantidad adecuada de leche.
Importancia de la postura materna
Por último, la postura de la madre también desempeña un papel fundamental. Para favorecer una toma eficaz y reducir el estrés físico, especialmente en los primeros días después del parto, es esencial que la madre se encuentre en una posición cómoda, con la espalda bien apoyada y los pies descansando sobre un soporte, como un reposapiés inclinado, para mantener las piernas relajadas. Un ambiente tranquilo y confortable facilita la lactancia y contribuye al bienestar de ambos.
