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Artículos científicos

Reflujo gastroesofágico en el recién nacido

FOCUS: Digestión y bienestar gastrointestinal

El reflujo gastroesofágico (RGE) en los recién nacidos es un fenómeno muy frecuente durante  los primeros meses de vida. Se define como el movimiento retrógrado del contenido gástrico hacia el esófago y en algunos casos, hasta la cavidad oral y ocurre habitualmente con frecuencia sin implicaciones patológicas.
Este evento fisiológico no debe confundirse con la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que se caracteriza por complicaciones clínicas como dolor, irritabilidad persistente, dificultad para alimentarse o crecimiento inadecuado. Mientras que el RGE es generalmente benigno y transitorio, la ERGE puede requerir evaluación e intervención médica para prevenir complicaciones más serias.

Fisiología del tracto gastrointestinal del recién nacido

El tracto gastrointestinal del recién nacido presenta algunas características anatómicas y funcionales que explican la alta incidencia de reflujo en los primeros meses de vida. En el recién nacido y en el lactante, el Esfínter Esofágico Inferior (EEI), o Lower Esophageal Sphincter (LES) en inglés, resulta funcionalmente inmaduro y presenta frecuentes relajaciones independientes del acto deglutorio. Estas relajaciones, denominadas Transient Lower Esophageal Sphincter Relaxations (TLESR), construyen un fenómeno fisiológico normal y ocurren con una frecuencia aproximada  de una cada uno o dos minutos. Su función principal es permitir la liberación del aire gástrico, sin embargo, durante estos episodios puede producirse el ascenso de pequeñas cantidades de leche o contenido gástrico hacia el esófago, dando lugar a regurgitaciones frecuentes, incluso repetidas a lo largo del día.
Este mecanismo se considera el principal responsable de las regurgitaciones fisiológicas en los lactantes.

 

Dieta líquida y protección esofágica en el lactante

El estómago del recién nacido tiene una capacidad limitada y recibe una dieta líquida exclusivamente líquida, basada en leche materna o de fórmula infantilLa baja viscosidad de la leche  facilita su ascenso hacia el esófago, especialmente en el presencia de un EEI inmaduro.
La combinación de una dieta líquida y la inmadurez funcional del EEI favorece un aumento de la frecuencia de las regurgitaciones, sin que esto implique necesariamente un reflujo patológico. En el lactante sano son, por lo tanto, comunes numerosos episodios de microrreflujo, generalmente bien tolerados y no asociados a daño mucoso.
Esta condición tiende a reducirse de forma espontánea con la maduración progresiva del EEI, que ocurre en la mayoría de los casos dentro de los primeros 12–18 meses de vida.

Existe, además, una particularidad: el esófago del recién nacido y del niño dispone de eficaces mecanismos de defensa, entre ellos la saliva, rica en bicarbonato con función tampón, la peristalsis esofágica rápida, que favorece la depuración del material refluyente, y un tiempo de contacto ácido generalmente limitado, especialmente durante la vigilia.
Estos sistemas explican por qué, en la mayoría de los casos, el reflujo gastroesofágico en la edad pediátrica no produce lesiones clínicamente significativas.

Durante el sueño profundo se observa una reducción de la producción salival y de la frecuencia de deglución, con la consecuente prolongación del tiempo de permanencia del contenido gástrico en el esófago. En los niños predispuestos, esta condición puede favorecer la aparición o la acentuación de síntomas como irritabilidad nocturna, tos, regurgitaciones más persistentes y trastornos del sueño.

 

Distinción entre reflujo gastroesofágico fisiológico y patológico

Las guías internacionales y nacionales subrayan la importancia de distinguir entre reflujo fisiológico y patológico para evitar el sobrediagnóstico y tratamientos invasivos en recién nacidos con simples episodios de regurgitación. Un recién nacido con reflujo gastroesofágico (RGE) puede clasificarse en fisiológico o patológico en función de la gravedad de los síntomas, la frecuencia y los efectos sobre el bienestar general del niño.
La diferencia entre los dos tipos de reflujo se basa principalmente en las manifestaciones clínicas y en la presencia o ausencia de complicaciones.

 

Reflujo gastroesofágico fisiológico (RGE)

El reflujo fisiológico en los recién nacidos es una condición extremadamente común, especialmente durante los primeros meses de vida, y representa un fenómeno natural asociado a la inmadurez del sistema gastrointestinal. Las principales características incluyen:

  • Manifestaciones: regurgitaciones posprandiales  que pueden ocurrir varias veces al día, sin signos de sufrimiento significativo.
  • Síntomas: es a menudo asintomático o causa molestias menores, como pequeñas regurgitaciones de leche inmediatamente después de la comida.
  • Desarrollo: no interfiere con la ganancia ponderal ni con el bienestar general del lactante.
  • Fisiopatología: la inmadurez del esfínter esofágico inferior (EEI) y la posición supina durante el sueño contribuyen al ascenso del contenido gástrico, que normalmente no causa daños.
  • Pronóstico: la mayoría de los casos se resuelve espontáneamente con el crecimiento, generalmente entre los 6-12 meses, cuando el sistema gastrointestinal y el LES maduran.

 

Reflujo gastroesofágico patológico (ERGE)

El reflujo gastroesofágico patológico (ERGE) es una condición más grave que se manifiesta cuando el reflujo causa síntomas clínicos persistentes o complicaciones que influyen en la salud y el bienestar del recién nacido. Las principales características incluyen:

  • Manifestaciones: asociado a síntomas graves como vómitos frecuentes, irritabilidad persistente, llanto inconsolable, rechazo de la alimentación y dificultad para ganar peso.
  • Síntomas: el reflujo patológico suele ir acompañado de síntomas extraesofágicos como problemas respiratorios (tos crónica, sibilancias, apnea) e irritabilidad marcada.
  • Complicaciones: puede provocar daños en el esófago (esofagitis), retraso en el crecimiento, dificultad en la alimentación y, en casos extremos, malformaciones anatómicas (ej. estenosis pilórica o anomalías anatómicas del esófago).
  • Pronóstico: resolución espontánea en la mayoría de los casos entre los 6 y 12 meses, coincidiendo con la maduración funcional del sistema gastrointestinal. 
Síntomas a monitorizar para reconocer la ERGE
  • Vómito constante y no solo regurgitaciones ocasionales.
  • Llanto inconsolable durante o después de la alimentación.
  • Dificultad en la alimentación o rechazo de la leche.
  • Retraso en el crecimiento ponderal.
  • Signos respiratorios persistentes, como tos o sibilancias.

 

En resumen, en el reflujo fisiológico, los recién nacidos manifiestan regurgitaciones intermitentes inmediatamente después de la toma, que no causano síntomas graves ni interfieren con el aumento de peso. Sin embargo, cuando el reflujo va acompañado de irritabilidad persistente, rechazo de la alimentación, escaso aumento de peso o síntomas respiratorios persistentes, es necesario un estudio diagnóstico más profundo para excluir la ERGE u otras condiciones subyacentes.

Estudios clínicos sugieren que menos del 10% de los recién nacidos con reflujo requieren un tratamiento específico o investigaciones diagnósticas adicionales, ya que la mayoría de los casos son fisiológicos y tienden a resolverse espontáneamente con el crecimiento. Las guías pediátricas, entre ellas las de la European Society for Pediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition (ESPGHAN), subrayan la importancia de evitar el sobrediagnóstico y los tratamientos invasivos en recién nacidos con reflujo fisiológico.

  

Posicionamiento postural después de la toma

El posicionamiento del recién nacido después de la toma representa uno de los aspectos más importantes en el manejo de los síntomas del reflujo gastroesofágico fisiológico. Mantener al recién nacido en posición semivertical, con una inclinación de aproximadamente 10°, aprovecha la acción de la gravedad para favorecer el tránsito gástrico y limitar el ascenso del contenido gástrico al esófago. Esta medida puede contribuir a aliviar especialmente los síntomas respiratorios asociados al reflujo, aunque no determine una reducción significativa de la frecuencia global de los episodios de reflujo, que siguen siendo fisiológicos.

La gravedad, de hecho, limita la altura alcanzada por el contenido gástrico, reduciendo el contacto ácido con la porción superior del esófago, particularmente sensible a la irritación. La contención del reflujo a niveles más distales contribuye a reducir el riesgo de inflamación esofágica y de síntomas asociados como dolor, irritabilidad y dificultad para alimentarse.

Mecanismo fisiológico
  • En el recién nacido, el esfínter esofágico inferior (EEI) es inmaduro y presenta frecuentes relajaciones transitorias (TLESR), que favorecen el reflujo del contenido gástrico incluso en ausencia de patología.
  • Una inclinación de 10° aumenta el componente gravitatorio a lo largo del eje gastroesofágico, facilitando el vaciamiento gástrico hacia el duodeno y limitando el ascenso del contenido gástrico.
  • Este enfoque no reduce necesariamente el número total de episodios de reflujo, sino que modula su  extensión e intensidad del contacto ácido con la mucosa esofágica superior, reduciendo el riesgo de irritación e inflamación (esofagitis).

 

Evidencias científicas

Las principales guías internacionales y estudios clínicos que recomiendan mantener una posición vertical o semivertical (10°–30°) después de la toma en los lactantes son:

  • American Academy of Pediatrics (AAP, 2025): recomienda la posición semivertical pos-lactancia para reducir los síntomas respiratorios relacionados con el reflujo, reiterando sin embargo que el sueño debe producirse exclusivamente en posición supina sobre una superficie plana para la prevención del SIDS.
  • Società Italiana di Pediatria (SIP, 2024) y ESPGHAN/NASPGHAN (2018-2022): confirman que la postura semierguida pos-toma favorece el vaciamiento gástrico y limita el contacto ácido con el esófago superior en los casos de reflujo fisiológico, sin indicación de terapia farmacológica.

En el ámbito clínico, se recomienda comúnmente mantener al lactante en posición vertical o semivertical durante 20–30 minutos después de la alimentación, con el fin de favorecer el vaciamiento gástrico antes del sueño, reconociendo sin embargo que la evidencia directa sobre la reducción efectiva de los episodios de reflujo sigue siendo limitada.

Las guías NASPGHAN/ESPGHAN no recomiendan ninguna terapia posicional (incluyendo la elevación del cabecero de la cama o posiciones alternativas) para el tratamiento de los síntomas de reflujo durante el sueño, por motivos de seguridad y falta de evidencias de eficacia. Organismos internacionales, incluyendo la World Health Organization (WHO) y la AAP, indican la posición supina sobre una superficie plana como único estándar seguro para el sueño hasta los 12 meses de edad, con el fin de reducir el riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Las posiciones prono y lateral, aunque pueden reducir temporalmente el reflujo en los registros de pH, están fuertemente desaconsejadas para el sueño no vigilado debido al mayor riesgo de SMSL (American Academy of Pediatrics (AAP): Sleep Position and SIDS. Pediatrics, 2025).

 

Conclusiones

El reflujo gastroesofágico en el recién nacido es un fenómeno muy frecuente y, en la mayoría de los casos, fisiológico, relacionado con la inmadurez del esfínter esofágico inferior y con la dieta líquida de los primeros meses de vida.
En la mayoría de los lactantes no requiere tratamiento farmacológico y experimenta una resolución espontánea con el crecimiento.   
Entre las medidas conservadoras, el correcto posicionamiento postural después de la alimentación puede contribuir a reducir la intensidad de los síntomas, aprovechando la acción de la gravedad. En este contexto, considerar dispositivos infantiles que permitan obtener una inclinación controlada de la superficie de apoyo durante la vigilia posterior a la toma o el sueño supervisado favorece el confort del recién nacido y un adecuado soporte postural.

American Academy of Pediatrics (AAP): Sleep Position and SIDS. Pediatrics, 2021, 2025

European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN): Management of Reflux in Infants. Pediatric Gastroenterology, 2018

World Health Organization (WHO): Sudden Infant Death Syndrome (SIDS) Prevention Guidelines, 2021.

Pediatric Gastroesophageal Reflux Clinical Practice Guidelines: Joint Recommendations of the North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (NASPGHAN) and the European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) 2018).

Woodley FW, Machado R, DiLorenzo C, Mousa H. Chemical clearance in infants and children with acid reflux in the physiologic range. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2015

Jacobson C., et al. A narrative review of gastroesophageal reflux in the pediatric patient. Translational Gastroenterology and Hepatology. 2021