Skip to content

Artículos científicos

El Parto Activo: concepto, fisiología, beneficios clínicos e indicaciones basadas en la evidencia

FOCUS: Familia y maternidad

El término “parto activo” define un enfoque para el manejo del trabajo de parto caracterizado por la puesta en valor de la fisiología materna y fetal. Se trata de un modelo que enfatiza la movilidad materna, la adopción de posiciones libres (verticales o semiverticales), el uso consciente de la gravedad y la autogestión del pujo durante la segunda fase del trabajo de parto.
Este enfoque se basa en la comprensión de los mecanismos fisiológicos que regulan el trabajo de parto y en el respeto de la capacidad de la mujer para modular espontáneamente sus contracciones y el pujo, optimizando la progresión del parto y reduciendo la intervención médica innecesaria o inapropiada.

La implementación del parto activo encuentra un sólido fundamento en las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las recomendaciones del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y en las posiciones de la International Federation of Gynecology and Obstetrics (FIGO).

Desde el punto de vista fisiológico, el manejo activo del trabajo de parto facilita la alineación fetal con el canal del nacimiento y la rotación óptima de la cabeza, elementos determinantes para un parto vaginal más seguro y rápido.
La movilidad materna incrementa la eficacia de las contracciones uterinas gracias a la estimulación de los receptores neuromusculares y a la optimización de la perfusión uteroplacentaria, mejorando el aporte de oxígeno al feto.

La adopción de posiciones verticales reduce la compresión de los grandes vasos maternos, mejora el retorno venoso y favorece una mayor presión fetal sobre el cuello uterino, facilitando la dilatación y la progresión del trabajo de parto. Además, el pujo espontáneo, modulado por la propia parturienta, permite una acción coordinada de los músculos abdominales y del suelo pélvico, limitando el riesgo de trauma perineal y reduciendo la necesidad de intervenciones obstétricas instrumentales.

Estrategias operativas del parto activo

El parto activo se caracteriza por la adopción de estrategias operativas que incluyen:

  • libre deambulación materna
  • balanceo de la pelvis
  • uso de pelotas de parto (Birthing Ball) o soportes ergonómicos
  • posiciones semisentadas o verticales
  • autogestión del pujo
  • monitorización flexible del estado fetal y materno

La asistencia continua por parte de las matronas desempeña un papel determinante en la reducción de la ansiedad materna, en la promoción de la comunicación con el equipo sanitario y en el apoyo a la toma de decisiones informadas durante todo el trabajo de parto.

 

Beneficios clínicos maternos

Numerosos estudios clínicos documentan que, para la madre, el parto activo se asocia con:

  • reducción significativa de la duración total del trabajo de parto, especialmente de la fase activa
  • disminución de la incidencia de parto instrumental y de cesárea
  • reducción del riesgo de desgarros perineales extensos
  • aumento de la satisfacción subjetiva, relacionada con la sensación de control y participación activa
Beneficios clínicos neonatales

Para el recién nacido, el parto activo se asocia con:

  • mejores puntuaciones de Apgar al primer y quinto minuto
  • menor necesidad de intervenciones neonatales inmediatas
  • reducción de la variabilidad de la frecuencia cardíaca fetal relacionada con el estrés materno
  • mejor adaptación respiratoria y metabólica posnatal
Evidencia científica de apoyo

La evidencia científica respalda estos beneficios. Las guías de la OMS (2018) recomiendan la movilidad materna y las posiciones verticales durante el trabajo de parto de bajo riesgo, destacando que estas estrategias reducen la duración del parto y la necesidad de intervenciones obstétricas.

El ACOG Practice Bulletin n.º 218 (2020) subraya la importancia de la libertad de movimiento, del pujo espontáneo y del apoyo continuo como herramientas para mejorar los resultados materno-fetales.

La revisión Cochrane de Gupta y colaboradores (2021) confirma que el parto activo reduce significativamente la duración de la fase activa del trabajo de parto, la necesidad de analgesia epidural, el uso de instrumentos obstétricos y las tasas de cesárea, con efectos positivos sobre la satisfacción materna.

Aspectos fisiopatológicos y neuroendocrinos

Desde el punto de vista fisiopatológico, el parto activo aprovecha mecanismos neuroendocrinos que modulan la secreción de oxitocina endógena y catecolaminas, mejorando la coordinación uterina y reduciendo episodios de hipotensión uteroplacentaria y bradicardia fetal transitoria.

Asimismo, la promoción de posiciones verticales y de la movilidad materna influye positivamente en la biomecánica pélvica, mejorando el ángulo de descenso fetal y reduciendo el riesgo de distocia de hombros o de complicaciones derivadas de malposiciones fetales.

 

El parto activo constituye un enfoque basado en la evidencia que integra fisiología, autonomía materna y seguridad obstétrica, minimizando el uso de intervenciones iatrogénicas y optimizando los resultados para la madre y el recién nacido. La adopción rutinaria de esta estrategia en el trabajo de parto de bajo riesgo permite promover una experiencia de nacimiento respetuosa de la fisiología, segura, participativa y centrada en la mujer, en consonancia con las recomendaciones internacionales más actualizadas y con la evidencia científica más sólida.

American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). First and Second Stage Labor Management: ACOG Clinical Practice Guideline No.8. Washington, DC: ACOG; 2023.

World Health Organization (WHO). WHO recommendations: Intrapartum care for a positive childbirth experience. Geneva: World Health Organization; 2018.

National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Intrapartum care for healthy women and babies. London: NICE; 2021 (updated).

American Academy of Family Physicians (AAFP). Healthy Birth Practice#2: Walk, Move Around, and Change Positions Throughout Labor. J Perinat Educ. 2019;28(2):81–87.

Lawrence A, Lewis L, Hofmeyr GJ, Styles C. Maternal positions and mobility during first stage labour. Cochrane Database Syst Rev. 2013;8:CD003934.

European Board and College of Obstetrics and Gynaecology (EBCOG). Standards of Care for Women’s Health Services. Birmingham: EBCOG; 2019.

International Confederation of Midwives (ICM), International Federation of Gynecology and Obstetrics (FIGO). Joint Statement on Respectful Maternity Care. FIGO/ICM; 2020.

International Federation of Gynecology and Obstetrics (FIGO). FIGO Safe Motherhood and Newborn Health Committee: Recommendations on Labour and Birth Physiological Management. FIGO; 2021.

Association of Women’s Health, Obstetric and Neonatal Nurses (AWHONN). Intrapartum Care Standards. Washington, DC: AWHONN; 2021.

Società Italiana di Ginecologia e Ostetricia (SIGO), Società Italiana di Medicina Perinatale (SIMP). Linee guida per l’assistenza ostetrica in travaglio e parto fisiologico. Roma: SIGO/SIMP; 2024.