Artículos científicos
Viento y bienestar del recién nacido: protejámoslo de los caprichos del clima
El cambio de estación es un momento de transición que conlleva diversos factores ambientales que pueden influir en la salud del recién nacido, especialmente en lo que respecta a las vías respiratorias y al aparato otorrinolaringológico. Uno de los factores atmosféricos más significativos durante este período es el viento, que puede tener efectos importantes en la salud del recién nacido, particularmente debido a su capacidad de modificar la temperatura y la humedad del aire, creando condiciones favorables para el desarrollo de infecciones y otros problemas de salud.
La influencia del viento en el sistema inmunológico del recién nacido
Durante la transición de una estación a otra, el viento suele estar asociado a un descenso de las temperaturas, lo que puede aumentar la susceptibilidad del recién nacido a infecciones respiratorias. Las vías aéreas superiores, que incluyen la nariz, la garganta y los oídos del bebé, son particularmente vulnerables a los cambios repentinos de temperatura y humedad.
El viento, al ser un factor atmosférico que altera rápidamente el entorno, puede reducir la protección natural de la mucosa nasal, cuya función es calentar y humidificar el aire inhalado. Este debilitamiento de la barrera protectora puede facilitar la entrada de patógenos en las vías respiratorias, aumentando el riesgo de infecciones como rinofaringitis, laringitis y otitis.
Viento y patologías otológicas en los recién nacidos
Otro aspecto crítico de la exposición al viento está relacionado con el aparato otológico. El cambio repentino de temperatura provocado por el viento puede generar un choque térmico entre el ambiente exterior y el interior del oído, predisponiendo al recién nacido a problemas como la otitis media aguda.
El oído medio, que ya es más sensible en los niños pequeños, puede verse afectado por la variación de la presión atmosférica causada por el viento. Además, la circulación de aire frío en las vías respiratorias superiores puede alterar el drenaje de la mucosa nasal, aumentando el riesgo de congestión nasal y, en consecuencia, de infecciones en el oído medio.
Efectos psicofísicos del viento en el recién nacido
Más allá de los efectos fisiológicos, la exposición prolongada al viento también puede tener un impacto psicológico en el recién nacido. De hecho, el viento puede ser un factor de estrés que altera el confort térmico del bebé. La percepción de malestar térmico, asociada a un aire demasiado frío o seco, puede desencadenar episodios de llanto y agitación en el recién nacido, haciéndolo más vulnerable a resfriados e infecciones.
Además, el malestar causado por el viento puede afectar la calidad del sueño, favoreciendo la aparición de trastornos del sueño.
Prevención y protección
Para minimizar los riesgos asociados a la exposición al viento durante el cambio de estación, es fundamental adoptar ciertas medidas preventivas. El recién nacido debe estar protegido de la exposición directa a los agentes atmosféricos, especialmente en los días de viento intenso o cuando la temperatura exterior es muy baja.
Es recomendable abrigar adecuadamente al bebé con ropa y mantas que lo protejan de las corrientes de aire, manteniendo una temperatura corporal estable. Además, el uso de humidificadores en los ambientes interiores puede ayudar a mantener la humedad del aire y prevenir la sequedad de las mucosas.
Entre las precauciones esenciales para proteger la salud auditiva del recién nacido, se encuentra el mantenimiento de las orejas cubiertas. El uso de un gorro de algodón adecuado es fundamental para proteger los oídos de los choques térmicos y de las corrientes de aire, previniendo así el riesgo de otitis, inflamaciones o infecciones del oído medio, que pueden surgir tras la exposición al frío o al viento.
El recién nacido debe estar protegido del viento tanto en el interior como en el exterior de la casa, evitando especialmente la exposición en ambientes con corrientes de aire, como los centros comerciales o durante los desplazamientos. Las corrientes de aire y la exposición prolongada a los cambios climáticos pueden comprometer la protección natural del oído, favoreciendo la proliferación de bacterias y virus que pueden causar infecciones otológicas.
Además, durante el transporte en carrito de bebé o en automóvil, es fundamental evitar que el recién nacido esté expuesto al viento, especialmente cuando se viaja en condiciones atmosféricas adversas, para prevenir daños en las vías aéreas superiores y la aparición de problemas como la rinofaringitis y las otitis.
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